Los trajes de baserritarras dominaron la estampa que ofreció la popular fiesta, que ayer discurrió bajo un sol de justicia y unas temperaturas que dispararon los termómetros. Y como no podía ser de otro modo, multitudinario fue, una vez más, el txotx que al mediodía transformó la Herriko plaza en una gigante sagardotegi al aire libre. Se brindó y se regaron las gargantas con el preciado caldo guipuzcoano que sirvieron los más de veinte productores que desde hace 35 ediciones (sin contar el parón de la pandemia) se suman a este concurrido evento.