Una decepción completa, todo lo contrario a una sidrería tradicional, sólo cuadrillas de chavales con ganas de tajarse. Por no haber, no había ni sagardoegile, te servías tu mismo la sidra de las kupelas, que salía sin ninguna fuerza. En fin, una sidrería sin más pretensiones que el divertimento de la juventud más revoltosa.
Mi experiencia en esta sidreria es positiva,la comida perfecta,sobre todo la txuleta,pura mantequilla,la sidra rica y en cuanto al ambiente y atencion perfecto.